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FD MAGAZINE
L
a revista que tienes en tus manos y la
diplomacia tienen algo en común. La
diplomacia no es sólo la profesión del
diplomático: es un arte. Como arte es
ésta revista recién nacida,
FD
Magazine
, a la que auguro muchos años de vida.
La diplomacia es arte del diálogo, de las buenas
maneras, de la conversación y del saber estar.
Pero ante todo, es el arte de la negociación.
Mucho de ésto hay, precisamente, en la revista
«Diplomacia Siglo XXI»
. Fundada hace ahora ya
diez años, por sus páginas han pasado los mayo-
res especialistas en el arte de la diplomacia.
Históricamente, España ha sido la nación que ha
liderado las relaciones diplomáticas. Nuestra
Embajada ante la Santa Sede es fiel reflejo de ello.
Nuestra Escuela Diplomática es de las más pres-
tigiosas del mundo. Por ello, además de los análi-
sis sobre todos los países del mundo y el estudio
de sus relaciones bilaterales o conflictos, preten-
demos ofrecer siempre a nuestros lectores –ante
todo diplomáticos españoles y extranjeros– una
pincelada sobre España y la hispanidad.
Más de siglo y medio antes de que en España, se
oyera el nombre de Uzbekistán, se fundaba en
Asia Central una ciudad llamada Madrid, hoy un
barrio de Samarkanda, la legendaria capital del
Gran Tamerlán. Como recordaba Santiago Ruiz-
Morales, el Gran Tamerlán, conquistador del
segundo mayor imperio del mundo de la época
después del de Genghis Khan, nombró así la
nueva ciudad en honor del lugar de nacimiento
del único europeo que le fue a visitar, Ruy
González de Clavijo, quien documentó con gran
detalle la belleza de Samarkanda y el esplendor
de sus jardines, sus palacios y sus fiestas.
El origen de la Embajada hay que buscarlo en la
percepción por Enrique III de Trastámara, Rey de
Castilla, de que sólo se podía parar el arrollador
empuje otomano en Europa si se pinzaba al turco
entre dos frentes. Envió así a Clavijo, quien afortuna-
damente dejó una bellísima narración de su viaje.
Clavijo fue así el primer embajador de Europa en
Asia, pues los demás viajeros –genoveses, venecia-
nos, franceses,…– habían actuado solamente como
mensajeros, mercaderes, misioneros, o mercena-
rios –«las cuatro M»–. Clavijo, en cambio, actuaría
con el título de plenipotenciario. Mohammed
El-Kesh, el primer embajador de Asia en Europa, a
quien Tamerlán no envió a Roma, a París, a Viena o
a Londres ¡sino a Segovia!, había invitado previa-
mente a Clavijo. Podemos así afirmar que España y
Uzbekistán mantienen las relaciones diplomáticas
más antiguas entre Europa y Asia.
De la misma manera España también ha liderado
las relaciones diplomáticas con ese gran continen-
te hermano que se llama Hispanoamérica, que
incluye a toda la región americana de habla españo-
Embajadas
españolas
en el mundo
Director de la revista Diplomacia
[Santiago Velo de Antelo]