FD MAGAZINE
5
hace pasar, porque, además de lo mala que
pueda ser la cosa en sí, estás indignado y el esta-
do de indignación es un estado patológico. Y eso,
somáticamente, pasa factura.
P.- ¿España es un enigma por definición? ¿En
qué se diferencia de otros países europeos?
R.-
Yo he acuñado veintiún topónimos en los últi-
mos tiempos para hablar de lo que antes llamába-
mos España: asnalfabética, caconia, abundia…
Parafraseando a José Antonio, que decía «una
unidad de destino en lo universal», yo digo que es
«una unidad de destino en lo infernal». España es
un país dejado de la mano de Dios, que siempre
ha estado en el furgón de cola y ahora vuelve a
estar en el furgón de cola. Y eso no es una casua-
lidad. Mi definición de España es «fiesta, siesta e
Iniesta». Con eso no llegamos muy lejos. El espa-
ñol en lo único que piensa es en divertirse. Todos
los países tienen lo que se merecen. El problema
de España es la crisis. ¿Quién tiene la culpa de la
crisis? Los políticos, los bancos, la Bolsa, los indig-
nados. Todos son españoles. La culpa de la crisis
es de los españoles.
P.- ¿Hemos perdido la esencia mágica de España?
R.-
Quizá no ha existido nunca, pero, si existió, la
hemos perdido por completo. Hemos pasado de la
España mágica, a la España trágica, que fue la de
la Guerra Civil. Y el espíritu de la Guerra Civil en
este país cainita, de envidiosos recalcitrantes,
sigue vivo. Y ahora hemos llegado a la apoteosis,
que es la España hortera, de mal gusto, zafia, de la
telebasura. Esa es la España que tenemos. Es una
España plebeya. En España no hay pueblo. Lo hubo,
y yo conocí una España en la que
hubo pueblo. Y la diferencia
entre la plebe y el pueblo tiene
un nombre claro y se llama edu-
cación. En España no hay gente
educada, el pueblo se ha trans-
formado unánimemente en
plebe. Solo la educación podrá
salvarnos y ¡anda, que vaya edu-
cación tenemos!
P.- ¿Cómo es un día en la vida
de Sánchez Dragó?
R.-
Precisamente uno de mis
lemas en la vida es el que reco-
ge Carlos Castaneda en sus
libros: un hombre de conoci-
miento tiene que romper rutinas, carecer de cos-
tumbres. Procuro no tener rutinas. Los chama-
nes dicen que hay que procurar vivir como vivirías
el último minuto de tu existencia, en caso de que
supieras que, efectivamente, es el último minuto.
Procuro vivir así, procuro no saber nunca lo que
va a pasar en el minuto siguiente, voy organizando
mi vida con cinco minutos de antelación. No tengo
rutinas.
P.- ¿Qué le gustaría preguntarle usted o saber de
Sánchez Dragó si no fuese usted Sánchez Dragó?
R.-
Toda la tentativa de cuanto he hecho en mi
vida es conocerme a mí mismo. Es la tarea funda-
mental del ser humano, aunque la mayor parte de
los seres humanos ni siquiera acometen esa
tarea. Pasan como marmolillos por la vida, termi-
nan jubilándose y jugando al tute en la taberna. Yo
creo que la persona que se conoce a sí misma,
puede ser fiel a sí misma. Puede averiguar para
qué ha nacido, lo que puede, debe y quiere hacer.
Y la suma de esos tres verbos arroja siempre el
mismo dividendo: conciencia tranquila, de libertad.
Cuanto más conozca de mí mismo, mejor. Me he
pasado la vida entera intentando conocerme a mí
mismo.
P.- De no haber sido usted Sánchez Dragó, ¿en
la piel de quién le gustaría haberse metido?
R.-
Desde luego, en la piel de una mujer. Si hay reen-
carnación, me gustaría reencarnarme en mujer.
En primer lugar, porque tengo curiosidad. Llevo 76
años siendo varón. Suelo decir que soy el hombre
más femenino de España. El lado femenino me inte-
1,2,3,4,5,6 8,9,10,11,12,13,14,15,16,17,...56