FD MAGAZINE
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P.- ¿Está Cataluña políticamente enferma?
R.- Cataluña somos más de siete millones de
personas. No se puede juzgar a una socie-
dad por los errores o por las obsesiones
de una parte de sus dirigentes políticos.
Somos una sociedad que
,
como el resto
del mundo desarrollado
,
está sufrien-
do las consecuencias de una crisis
durísima. Y una parte de esta socie-
dad, como ha ocurrido en otros paí-
ses de nuestro entorno, está ponien-
do su esperanza en respuestas demagógicas y
erróneas. Pero no podemos ni debemos confun-
dir los errores de una parte con el conjunto de la
sociedad catalana.
P.- ¿Le ha sorprendido la confesión del expresi-
dente Pujol sobre sus presuntos delitos fiscales
y su fortuna fuera de España?
R.- Me ha sorprendido y me ha entristecido. Sean
cuales sean mis discrepancias políticas con Jordi
Pujol, no me puedo alegrar porque un político his-
tórico en Cataluña y en el conjunto de España
,
se
haya comportado de una forma tan indigna como
él mismo ha reconocido. Creo que los catalanes
nos merecemos unas explicaciones detalladas y
verosímiles que no acaban de llegar.
P.- ¿Cómo calificaría la actitud del Molt Honorable,
de denunciar los supuestos «robos» de España a
Cataluña y al mismo tiempo, poseer una cantidad
que aún no se ha determinado en paraísos fiscales?
R.- Lo del robo de España a Cataluña es una men-
tira con independencia del comportamiento per-
sonal de Jordi Pujol. Pero usar esta mentira cuan-
do se actúa de la forma en que lo ha reconocido
el propio Jordi Pujol me parece no sólo una
incoherencia ética y un ejercicio del cinismo políti-
co, sino además una muestra de soberbia y de
situarse por encima de las leyes que rigen una
sociedad democrática.
P.- ¿Se percibe el enfrentamiento entre secesio-
nistas y constitucionalistas en la vida cotidiana
o es más bien un asunto entre políticos, perio-
distas y opinadores?
R.- El Partido Popular ha sufrido más de 100 ata-
ques a sus sedes en los últimos meses. Y se han
producido actos incívicos contra personas del
Partido Popular. Pero son comportamientos que
no responden ni a la realidad ni al sentir de la
inmensa mayoría de catalanes. Sin embargo,
muchas veces los políticos nacionalistas no res-
ponden con claridad a estos hechos. Tenemos
que mantener la convivencia democrática, y no se
va por el buen camino cuando Artur Mas habla de
España como el enemigo. O cuando desde algu-
nos de los medios públicos, que pagamos todos
los catalanes, se está todo el día difundiendo el
mismo mensaje político contra el resto de España
y contra los catalanes que estamos convencidos
que ser catalanes es nuestra forma natural de
ser españoles y que España es también nuestra
Los mitos nacionalistas no
conducen a ningún sitio y
sólo contribuyen a hacer más
difícil la convivencia entre
todos
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